Sunday, April 26, 2009

"Feeling In The Ink"

Some say that the ink gives a special feeling to drawings. Well, it definetely gives feeling to my perceptions of Cuba and its architecture. You'll let me know what you think. Find below two of my first drawings done in ink a couple of years back.


"Beautiful Decadence" (Hermosa Decadencia)
By: Daphne Rosas / Year: 2000
Media: Ink on Paper (tinta sobre papel)
17" x 12"


"Old Bayamo" (Viejo Bayamo)
By: Daphne Rosas / Year: 2000
Media: Ink on Paper (tinta sobre papel)
17" x 12"

Sunday, April 19, 2009

"Peregrinación al Cristo de La Habana" (Parte 2)

Si no vieron la primera parte, pues miren a la entrada anterior. Y ahora... en donde me quedé? Ah....!!!!

Aquí fue cuando empezó a caer la tarde y mi cámara 'Mickey Mouse' me empezó a dar un 'bateo'. El sol, que comenzaba a bajar al otro lado de la bahía, impidió que algunas fotos salieran del todo nítidas. Así que un par de ellas terminaron en el blanco y negro que a veces salva ciertas imperfecciones que la imagen pueda tener.

Y finalmente culminó mi caminata y llegué hasta el Cristo de La Habana. El Cristo de La Habana es una colosal escultura obra de la escultora Jilma Madera. La estatua fué hecha de mármol de Carrara, el mismo que se utilizó en el Cementerio de Colón de La Habana. La imagen tiene unos 20 metros de altura y reposa sobre una base de 3 metros en la que su creadora enterró diversos objetos de la época. La estatua está compuesta por 67 piezas las cuales fueron traídas desde Italia y alcanza un peso aproximado es de unas 320 toneladas. La escultura fué instalada en su respectivo lugar el 24 de diciembre de 1958.

Allí me senté, en la baranda de madera, que a la misma vez sirve de banco, bordeando el borde de la plataforma en la cual permanece el Cristo derecho e inmutable. Ahí, en donde el Cristo vigila, cuida y bendice a la vieja ciudad, esperé la caída de la del sol. Vi los edificios a lo lejos sumirse en las sombras, mientras la entrada de la bahía alcanzaba un color dorado de ensueños. En este momento, mi pecho se hincha por el recuerdo y no me queda más que la añoranza de los recuerdos de mi ciudad.

Fotografías: Daphne Rosas

"Peregrinación al Cristo de La Habana" (Parte 1)

Lo prometido es deuda. Después de tanto esperar, aquí les regalo una experiencia hermosa que comienza con el cruce de la Bahía de La Habana en la oxidada, destartalada pero aún eficiente lanchita de Casa Blanca que vieron en la penúltima entrada. Al cruzar la bahía se respira un olor a puerto y a mar. La marcha se hace lenta debido a los achaques de la débil embarcación, pero al mismo tiempo esa lentitud permite disfrutar el paisaje que ofrece la corta travesía marítima de menos de veinte minutos. Es increíble que durante toda mi niñez en La Habana, nunca crucé la bahía en la famosa lancha. Tampoco en ningunos de mis recurrentes viajes a la capital habanera había subido la loma que lleva al Cristo de la Habana.

Este fué mi descubrimiento de Casa Blanca, vecindad que ocupa los terrenos adjacentes al Cristo de la Habana y a la fortaleza colonial La Cabaña. Siempre veía esa zona en donde atraca la lanchita desde lejos y nunca me surgió la inquietud de explorarla. Al acercarse, uno descrubre que las lomas son mucho más grandes de lo que parecen a distancia, y las casitas, parques y establecimientos construídos en dichas ondonadas del terreno, que mira hacia arriba, parecen sencillamente hermosas. De pronto, esas casitas despintadas me parecen novias de blanco esperando a los barcos. No tengo otra manera de explicarlo. Quizás toda esta maravilla que persivo sea producto mi amor por la ciudad habanera.

Después de subir un par de calles empinadas y pasar por un parque lleno de niños jugando a la pelota comienzo a subir por una calle ancha trazada a lo largo de la ladera del montículo que alberga al Cristo. Y fué en esos momentos cuando descubrí las vistas preciosas de mi Habana. Primero vi al reparto Regla en la distancia, y después según la calle giraba y se desviaba en forma curva mientras subía la loma, se asomaron entre los arbustos las naves del puerto que hacía unos momentos había dejado atrás. Más tarde, entre las ramas divisé los edificios de antaño, con su presencia imponente a traves del tiempo al otro lado de la bahía.










(Continuará en la próxima entrada.....)
Fotografías: Daphne Rosas,2007

Monday, April 13, 2009

Y DESPUES DE LOS ELEFANTES....

Enrisco mostró en su blog la travesía de los elefantes de la Bienal de La Habana 2009.

Y después de los elefantes llegaron las cucarachas. Estas criaturas metálicas de proporciones gigantescas y cabezas humanas se pueden apreciar subiendo por la pared del museo Bellas Artes en la Habana. Dichas alimañas, al parecer, han salido también a disfrutar de la Bienal.

Oh! Perdón, que las cucarachas no son de metal. Ya me rectificaron desde la Habana y aquí les dejo con la descripción exacta:

"(...) son plásticas, montadas sobre un esqueleto muy fino de un alambre, como del grosor del perchero, eso dió al parecer el molde y luego fueron derritiendo el plástico para formar el bicho. Esto no se explica en ningún lugar, pero ya han roto alguna patica de la cucaracha que esta muerta patas arriba y por eso, como todo el mundo la toca, te vas dando cuenta del contenido. Las patas son como los brazos de una muñeca, hasta ese color rosado tiene, y luego la pintura carmelita."


Fotos desde Cuba - gracias Anita!

Si .... ya sé. Y que paso con lo de Casa Blanca y la lanchita. Bueno, la verdad es que no he tenido mucho tiempo, pero ya pronto verán de que se trata. Por ahora, les quito la duda. La lanchita fué el comienzo de una corta 'peregrinación' al Cristo de La Habana. Mirar la Habana desde ahí realmente le quita el aire a cualquiera, es simplemente hermosa.

Tuesday, April 7, 2009

ADIVINAN???

Este es un adelanto del próximo 'post'. Adivinan de que se trata? Vamos .... que les estoy dando una pista.

(..........................................)

Cómo que necesitan otra pista? Miren esta foto de abajo. Aún siguen pensando?

Espero sus respuestas a la adivinanza en los próximos días mientras 'cocino' el próximo 'post'.

(Fotografías: Daphne Rosas . 2007)

Friday, April 3, 2009

MORE FLOWERS...

"MarPacífico"
By: Daphne Rosas
Media: ink on paper
8"x10"

Thursday, March 26, 2009

Y la gente de LAWTON..."qué volá?"

Dedicado a toda la gente de Lawton, en especial a mi familia, los Castellanos y los Velazco
Fotografías: Daphne Rosas, 2007

Barrios modestos, como Lawton, se encuentran lejos de las tan mencionadas joyas arquitectónicas de La Ciudad de La Habana de principios de la colonia española, del Barroco Cubano, del Art Nuovo, del Art Deco y más tarde, del modernismo. Trazos arquitectónicos de estos movimientos se ecuentran con facilidad en los barrios más conocidos como La Habana Vieja, algunas partes de Centro Habana, El Vedado, y Miramar. No se puede dejar atrás al Country Club, en donde la idea urbanística de la cuadrícula con acceso directo a negocios y facilidades públicas comienza a transformarse en el concepto de ciudad jardín, el cual en Miami evolucionó a los suburbios como Coral Gables y Kendall, entre otros, con calles curvas e intrincadas que se alejan de negogios, avenidas principales, transporte público, etc.

Ahora, volviendo a mi tema original, mi pequeño barrio, "Pueblo Embrujado", como lo llamaba mi madre. Lawton siempre fué un barrio humilde, originalmente con pequeñas fincas que poblaban su lomas con gallinas, cerdos, y otros animales de corral. Dice mi abuelo que su abuelo, de origen español, tenía un terrenito allí y que tenía un par de vacas y que vendía la leche con un carretón de casa en casa. Con el tiempo las pequenas fincas fueron desapareciendo y los terrenos fueron divididos en parcelas y comenzó la urbanización de Lawton. Sólo sobrevivieron las finquitas de algunas lomas demasiado empinadas para permitir las conexiones urbanas. Mi familia conservó parte de su terreno en donde se edificó una casa de mampostería, con techo de tejas y ventanas enrejadas que crecían desde el piso. Dicha casa sustituyó a la original casita de madera a sus espaldas. La propiedad estuvo habitada por mis familiares hasta el año 1997. Hoy no sé quien esté ahí.
A dos cuadras de la casa de mis tatarabuelos estaba mi casa, construcción de concreto reforzado con acero, y ocupada por mis abuelos y mi madre en el año 59. La casita, que hace casi esquina, es sencilla y sin un estilo arquitectónico llamativo. La vivienda es de esas tantas edificaciones que se encuentran en mi barrio que pueden encajar en cualquier contexto a falta de detalles. Le caracteriza su puntal alto, pequeño portal y configuración alargada de espacios contiguos. Sólo unas tímidas molduras de yeso y cal, acorde con la moda de los 40 y 50, adornan los techos interiores. Y los pisos.... ah!!!! ...los pisos son de esas losas jaspeadas y coloridas de la época que no sólo se veían en las casas cubanas sino también en las residencias miamenses.

Nota: La planta alta se construyó después del '98 cuando mi abuelo permuta la casa. A propósito la pintura azul está ahí desde hace más o menos unos 20 años. Es pintura de piscina... buena no?


Y así es mi barrio, un sube y baja de calles, siendo la zona más baja aquella del 'paradero de guaguas' en la calle 16. En ocaciones la variación de la altura del terreno es tan rápida que es imposible continuar la calle y esta muere o dobla bruscamente para dar paso a montículos limitados a ambos lados por casas. Estas casa se apiñan una al lado de otra y se llega hasta ellas mediante escaleras que escalan la loma, haciendo función de acera. Y que muchacho del barrio no recordará haberse tirado en "chibichana" por las canales de desague a los costados de dichas escaleras!

En fin, no será zona turística, ni saldrá en los libros de arquitectura, ni en las postales que se venden en moneda extranjera en los hoteles, pero para mí Lawton tiene un encanto único; obviamente, es algo personal. Y que me perdonen toda esa gente del Vedado, con su arquitectura novedosa de los 50, sus grandes residencias con amplios jardines y habitantes adinerados, con sus 'boutiques' y negocios por doquier extendiendose a lo largo de la Avenida 23. También, que me perdonen la gente de La Habana Vieja, ciudad de antaño, con sus calles de adoquines, amplios portales con sus arcadas, grandes portones que muestran, al ser abiertos, sus patios interiors, y por supuesto, esos balcones colgando sobre las aceras que dejan ver, más arriba en las fachadas, hermosos vitrales de colores. Pero mi barrio...es mi barrio señores!